Los veintisiete países miembros de la Unión Europea, con excepción de Gran Bretaña y la República Checa, han firmado este viernes un acuerdo en Bruselas que busca equilibrar las cuentas públicas y permite ejercer mayor control presupuestario para enfrentar la crisis de deuda que actualmente aflige a la Eurozona.
El presidente de la Unión Europea, Herman Van Rompuy, ha expresado que el Pacto de Estabilidad fiscal “es un paso importante para fortalecer la confianza en nuestra unión económica y monetaria”.
A juicio de la canciller alemana, Angela Merkel, esta decisión tomada “es una señal fuerte que muestra que hemos aprendido las lecciones de la crisis”.
El bautizado “Tratado para la Estabilidad, la Coordinación y la Gobernanza en la Unión Económica y Monetaria”, obliga a sus adherentes establecer una “Regla de Oro” en su constitución, bajo el cual los gobiernos firmantes tendrán que mantener su déficit anual de Producto Bruto Interno (PIB), por debajo del 3% y su déficit estructural anual en menos del 0.5%, con sanciones financieras dirigidas contra los países que han rubricado el Tratado y que sobrepasan dichos limites.
El pacto establece multas financieras de 0.2% del PIB para Estados miembros de la Unión Monetaria con un déficit excesivo, y de 0.1% a los estados con mayores desequilibrios macroeconómicos, como el desempleo y la inflación del precio de la vivienda; el tratado además permite a otros países socios denunciarse entre sí en caso de sobrepasar los techos, ante el Tribunal de Justicia de la UE y solicitar una sanción financiera.
No obstante, el pacto permite desviarse de dichos objetivos a medio plazo únicamente bajo condiciones excepcionales, como el caso de una contracción económica severa, lo que podrá proporcionar la excusa que necesita el gobierno español para solicitar una flexibilización de la exigencia fiscal.
Los países que actualmente han incluido en su legislación el límite de déficit establecido por este Tratado son Alemania, España e Italia.
España, por su parte, ha urgido una relajación de los objetivos de déficit para el año 2012 y amenazó con deslegitimar el tratado el mismo día de su firma, sin embargo, Bruselas ha respondido que no revisará el tratado hasta el próximo mes de mayo o junio y por lo tanto, el Gobierno español está obligado mientras tanto a aprobar el techo de gasto y presentar unos presupuestos.
Asimismo, varios jefes de estado de países nórdicos entre ellos, Finlandia y Suecia, han rechazado la solicitud de flexibilización de España.
En esa relación, el presidente de España, Mariano Rajoy, anunció el jueves que su gobierno presentará los presupuestos de acuerdo a sus necesidades razonables, tras señalar que los términos del tratado aun no son definitivos.
El ministro de Economía de España, Luis de Guindos, por su parte advirtió el jueves a la Eurozona de que aunque su Gobierno cumplirá con el Pacto de Estabilidad que fija un endeudamiento de 3% para el 2013, alcanzar el objetivo de la Eurozona de un déficit de 4.4% seria improbable para su gobierno, debido a la recesión y el desvió del déficit español de entre 6 y 8.51% en el año 2011.
Mientras tanto, la Oficina Central de Planificación Económica de Holanda ha anunciado que su déficit se mantendrá por encima del 3% al menos hasta el año 2015.
Irlanda, es otro de los Gobiernos europeos que no respaldó completamente al tratado, ya que las autoridades de este país anunciaron que lo decidirían en un referendo.
Sin embargo, el Tratado entrará en vigencia inmediatamente después de al menos 12 de los 17 países de la Eurozona lo aprueben.
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